Introducción al Currículum

El primer bloque ofreció una introducción a la didáctica, a su definición conceptual contrastándola con términos con los que convive habitualmente, como el de "pedagogía" y el de "currículum"; con los desafíos contemporáneos que afronta, como la educación especial, la interculturalidad o el uso de la tecnología digital; y con algunas técnicas en boga (aprendizaje basado en proyectos, aula invertida, gamificación, etc.).

El segundo bloque estará centrado en el currículum. La etimología del término ya nos da una pista interesante: currículum significa camino. Y lo llamamos así porque es un cuerpo o sistema organizado de conocimientos que hay que enseñar/aprender en un programa educativo. No es una lista, sin más, de temas. Para que lo consideremos un currículum necesita una cierta organización de esos temas a lo largo del tiempo (cuál primero, cuál después, cómo se relacionan entre sí esos temas y cómo se relacionan con otros contenidos). 

En pocas palabras, currículum es aquello que se enseña/aprende. Nuevamente la gramática nos ayuda a entenderlo con más profundidad. Los verbos "aprender" y "enseñar" son verbos transitivos, es decir, verbos cuyo significado necesita un "objeto" que completa la acción. Ese objeto, eso que se aprende y que se enseña es el currículum. 

Ahora bien, ¿quién decide ese currículum, en el caso concreto de la educación infantil y primaria? ¿Los niños/as, siguiendo sus intereses y necesidades de aprendizaje? ¿sus maestros/as, a partir de sus lecciones o planes de clase? ¿Las escuelas, por medio del Proyecto escolar del centro o de sus programas educativos? ¿El gobierno local, el regional, el nacional, a través de sus leyes educativas?

En España, los centros educativos deben enseñar el currículum fijado por el Ministerio de Educación y por el gobierno de las Comunidades Autónomas, con cierta capacidad para adoptar, de acuerdo a sus políticas autonómicas, ese mismo currículum. 

En próximas lecciones nos pondremos manos a la obra para observar los elementos claves de ese currículum (lección 6) y para diseñar situaciones de aprendizaje (lección 7) que desarrollen sus objetivos. Pero antes de "hacer" vamos a dar un pequeño rodeo para "pensar" ese currículum y para cuestionar su legitimidad o su valor. 

A favor de que los centros educativos de un país estén obligados a impartir un mismo currículum hay varios argumentos:

  • Equidad social: implica que los niños de familias con menos dinero y aquellos que provienen de familias con más bienestar material tengan que aprender aproximadamente lo mismo, creando así una palanca de movilidad social. 
  • Eficacia didáctica: el diseño de un currículum nacional pone en manos de la ciencia educativa la posibilidad de ordenar los pasos "temáticos" para desarrollar de manera lógica y eficaz el aprendizaje, ordenando los objetivos de cada materia, de cada curso, de manera tal que faciliten el aprendizaje. 
  • Evaluación: al tener un currículum compartido las autoridades educativas (y los investigadores, entre otros agentes sociales) pueden comparar los resultados y evaluar el rendimiento de cada escuela o región. En teoría, esa evaluación continua permitiría identificar necesidades para apoyarlas y transferir las mejores prácticas educativas. Permitiría, por tanto, aprender de los mejores maestros, escuelas, y apoyar a quienes se rezaguen. 
  • Desarrollo integral: un currículum para todo un territorio permite diseñar un proceso de aprendizaje que integre conocimientos diversos, creando una amplitud en el desarrollo del niño/a y un equilibrio entre sus diferentes esferas (individual y social, intelectual y física, etc.).
  • Cohesión social: contar con colegios que comparten un mismo currículum facilita el desarrollo de la escuela como espacio de lo común, un espacio seguro en el que los niños/as pueden socializar y aprender a coexistir de forma positiva. Vincula, además, esa vida social con la vida ciudadana, regulada por la ley y por las instituciones de un país. 
En contra de la necesidad y obligatoriedad de ese currículum, podemos argumentar:
  • La estandarización del aprendizaje, pues la necesidad de alcanzar determinados objetivos y aprender ciertos contenidos a ciertas edades propicia un sistema de enseñanza que presiona a los niños/as a aprender todos/a lo mismo, de manera similar, en el mismo lugar y tiempo. Todo ello estandariza su desarrollo, inhibiendo la expresión de su creatividad (Ken Robinson) o la exploración de sus intereses y vocaciones. 
  • La transmisión de la ideología del estado. El currículum oculto de los planes nacionales de educación infantil o de primaria, según una perspectiva política crítica con el poder, consiste en enseñar a los niños/a a obedecer, a desarrollar una mentalidad de obediencia al Estado para que a futuro sean ciudadanos más dóciles, paguen impuestos y asuman la legitimidad de las instituciones del estado (Miguel Antxo Bastos).


  • Rigidez didáctica y curricular: el hecho de que cada centro educativo deba seguir el programa oficial frena sus posibilidades para innovar sus prácticas de enseñanza o su capacidad para identificar necesidades curriculares del contexto local. También las maestras/os deben subordinar su autonomía para desarrollar su propia pedagogía. 
  • Orientación al rendimiento. El punto de llegada, aquellos objetivos que se deben alcanzar o aquellos temas que deben abordarse pone la atención en el resultado del aprendizaje y no en el proceso. Si bien es cierto que esta orientación al resultado se acentúa a medida que se avanza en el sistema educativo (es más radical en la EBAU que en Secundaria, en Secundaria que en Primaria y en Primaria que en Infantil), no deja de ejercer, incluso en educación infantil y primaria, una presión por "dar el temario". 
No obstante, independientemente a la postura que cada educador/a adopte respecto al currículum oficial lo cierto es que existen otras visiones curriculares, aunque no sean hegemónicas. A continuación vamos a ver 3 casos que podemos considerar como ejemplos de innovación curricular. 

Caso 1. Homeschooling. O educación en casa, en español. 

Es un modelo educativo en el que los padres o tutores asumen la responsabilidad principal de educar a sus hijos fuera del entorno escolar convencional. En lugar de asistir a una escuela pública o privada, los niños reciben instrucción en el hogar, ya sea directamente impartida por sus padres, mediante programas de educación a distancia o a través de tutores especializados. Este modelo puede variar mucho en su implementación: desde familias que siguen un currículo estructurado similar al escolar, hasta aquellas que adoptan enfoques más flexibles como el unschooling, que prioriza el aprendizaje autodirigido y basado en los intereses del niño o el "flexischooling", en el que los niños pasan cierto tiempo en la escuela oficial y el resto del tiempo en su hogar.

El homeschooling representa una visión crítica del currículum estandarizado que domina en la mayoría de los sistemas educativos formales. Las familias que optan por este modelo suelen cuestionar el valor de los enfoques rígidos y homogéneos que, según ellas, no toman en cuenta las diferencias individuales ni fomentan la creatividad o el pensamiento crítico. Así, el homeschooling aboga por un enfoque más centrado en el niño, que promueve la libertad educativa y el aprendizaje basado en la curiosidad y los intereses propios de cada estudiante. En este sentido, es un enfoque que desafía la noción de que el currículum nacional único es la mejor opción para todos los estudiantes, sugiriendo que la diversidad de enfoques y la personalización son más eficaces para algunos niños.
 

Caso 2. Educación Waldorf

El método Waldorf, desarrollado por Rudolf Steiner a principios del siglo XX, es un enfoque educativo que busca el desarrollo integral del niño. El centro de la atención de todo el sistema está en el desarrollo del potencial humano del niño, de acuerdo a 4 dimensiones: física, emocional, intelectual y espiritual. De hecho, Steiner desarrolló los principios de una filosofía humanista que llamó "antroposofía".

En un escuela Waldorf las experiencias sensoriales y artísticas juegan un papel clave. Se promueve el desarrollo de la creatividad, la imaginación y el pensamiento crítico, centrándose en el proceso de aprendizaje y no solo en los resultados académicos. De hecho, como tal, no hay exámenes.

En cuanto al currículum, las escuelas Waldorf (reportaje de escuelas Waldorf en Madrid) se caracterizan por una flexibilidad que permite adaptar los contenidos a las necesidades de los niños en cada etapa de su desarrollo. En los primeros años (infantil y primaria), el énfasis está en el aprendizaje a través de actividades artísticas, manuales y prácticas, como la pintura, la música, la costura y la jardinería, junto con cuentos e historias que refuerzan valores y conocimientos. Con el avance a secundaria, se introduce de manera más formal el estudio de ciencias, matemáticas, historia y otras disciplinas, pero siempre con un enfoque artístico y vivencial.

Una característica única del currículum Waldorf es su adaptación a las estaciones del año, lo que refuerza su conexión con el entorno natural y los ciclos de la vida. Cada estación trae consigo diferentes actividades y celebraciones que integran lo académico con lo espiritual y lo comunitario. Por ejemplo, en otoño se realizan actividades de cosecha y trabajos relacionados con el ciclo de la naturaleza, mientras que en primavera se fomenta la observación del renacer de la vida y el crecimiento. Esta estructura estacional no solo ayuda a los niños a desarrollar un sentido de conexión con la naturaleza, sino que también aporta ritmos claros y coherentes que, según Steiner, favorecen el equilibrio interno de los estudiantes a lo largo del año.

Caso 3. Escuela Montessori

El método Montessori, desarrollado por la doctora María Montessori a principios del siglo XX, está centrado en el principio de que los niños tienen una capacidad innata para aprender y deben ser guiados a través de un entorno cuidadosamente preparado, donde puedan explorar y aprender de manera autónoma. La pedagogía Montessori se basa en el respeto al ritmo individual del niño, la autonomía, y el desarrollo de sus habilidades a través de la interacción con materiales didácticos diseñados específicamente para estimular su curiosidad y pensamiento crítico.
En cuanto a su propuesta curricular, las escuelas Montessori no sigue el esquema rígido de asignaturas y horarios fijos como en el sistema educativo tradicional. En lugar de eso, se divide en áreas como:
  • Vida práctica (desarrollo de habilidades cotidianas)
  • Sensorial (exploración de los sentidos)
  • Matemáticas, lenguaje, ciencias, y cultura (geografía, historia, arte, etc.)
Los materiales Montessori son manipulativos y permiten que el niño aprenda conceptos abstractos de manera tangible y progresiva. Los profesores, en lugar de ser la fuente principal del conocimiento, actúan como guías, observando y facilitando el aprendizaje en función de las necesidades del niño e interviniendo lo menos posible y siempre con la intención de reforzar la autoestima del niño/a, de hacerle entender su propia capacidad para aprender.
 

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