Rito de iniciación como comunidad... el objeto especial

Hoy vivimos lo que los antropólogos clásicos llamarían "un rito de iniciación" (Gennep, 1960), para empezar a dejar de ser una "clase" y, pasito a pasito, empezar a sentirnos parte de una comunidad. En nuestro caso, una comunidad de personas que, en el contexto institucional de un doble Grado en Infantil y Primaria, estamos interesados en aprender el arte, el oficio, de ser educadores de niños/as. 

Es un proceso largo, complejo, un camino pedregoso, con altibajos, casi nunca una autopista. Pero ese camino tiene, según aprendí de un grupo de activistas culturales brasileños, un inicio: encender el fuego de la comunidad. 

Lo hemos hecho con la dinámica que debo a Pilar Almansa, amiga de los tiempos de la universidad, y actualmente, profesora, productora y directora teatral: el "objeto especial":

Dinámica del objeto especial. Cada miembro de la comunidad elige un objeto especial en su vida y tiene que explicar por qué es especial en un minuto. Primero, lo hacemos en grupos pequeños (de 4 personas) y cada grupo elige a quien ha tenido más éxito al comunicar su objeto especial. Los elegidos salen al frente de la clase y nos hablan de su objeto. Entre todos, con la guía del profesor, vamos identificando habilidades pedagógicas, comunicativas, de cada uno/a. 

Pero la actividad no tiene como misión principal desarrollar habilidades pedagógicas o construir socialmente una conciencia crítica de nuestras capacidades didácticas. Su función más potente es conectarnos como personas, "hacer grupo". Crear comunidad, vaya. 

Y uff... vaya que lo hicimos. Fue especial. Siempre o casi siempre lo es. Es una dinámica poderosa, porque nos impulsa a abrirnos de una manera más íntima, a romper la frialdad emocional del aula, su habitual esclerosis interpersonal, para "encender el fuego" de la confianza, de la empatía entre nosotros/as. Dar a conocer nuestras emociones, nuestras personalidades, nuestros relatos. 

Y sirve, también, de termómetro o espejo colectivo para saber quiénes somos como grupo. Qué emociones palpitan detrás de nuestras máscaras sociales, de qué fragilidades estamos hechos, qué talentos tenemos. 

En nuestra clase, nos visitaron las abuelas. Muchos objetos e historias estaban vinculadas a sus enseñanzas, credos... a su amor por nosotros/as. Una abuela, para mí, es la quintaesencia del amor y el cuidado y qué mejor forma de iniciar un Grado en Maestro/a de Infantil y de Primaria que aprender de esa sabiduría pedagógica y ese cuidado a los mas pequeños/as que las abuelas conocen como nadie. 

Y el otro protagonista fue el público, la clase entera, que aplaudió con ganas a quienes tuvieron las agallas de pasar al frente. Que se fue acomodando y reubicando en el espacio para facilitar la actividad. Se sintió su atención, su empatía, su cariño. 

Este ha sido, pues, nuestro debut como comunidad de aprendizaje (Lave y Wenger, 1991). Pasaremos mucho juntos. Para empezar, pasaremos muchas horas.... en una asistencia plena, un total de 45 horas juntos, unos 23 encuentros (15 clases de teoría y 8 de práctica, de dos horas), a lo largo de 4 meses... desde este verano que empieza a extinguirse, a un otoño que atravesaremos para despedirnos, finalmente, en los cortos y fríos días de invierno. 

Pasaremos buenos ratos. También momentos de hastío o desencuentro. Eventualmente habrá conflictos... si nos convertimos en una verdadera comunidad, los habrá. Y, finalmente, viviremos una experiencia colectiva de aprendizaje en torno a aquello que nos reúne en esta asignatura: cómo ayudar a otros a aprender (didáctica), qué podemos aprender (currículum) y cómo podemos aprender a mejorar o transformar la educación (innovación). 

Gracias por esta clase experiencia de comunidad. 

El martes iniciamos el currículum del curso. Les pido ver, antes de la clase, dos videos de Ken Robinson:

"Las escuelas matan la creatividad":


"Cambiando paradigmas de la educación":

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